Catillos de España y Aragón

Aragón es un territorio con un magnífico legado histórico (como Reino de Aragón y como Corona de Aragón) y un abundante patrimonio cultural y artístico. Como tierra de fronteras en distintas épocas, hay que destacar su gran cantidad de fortificaciones, lo que hace de Aragón una tierra de Castillos.
La Asociación "Amigos de los Castillos de Aragón" quiere dar a conocer todo este patrimonio que ha permanecido abandonado tanto tiempo y olvidado para muchos, principalmente es Aragón pero también en el resto de España.
Para ello la asociación ha creado un magnifica Web http://www.castillosdearagon.es/, donde están todos los castillos de Aragón, sea cual se su estado, en total más de 700. En la Web hay a día de hoy más de 4.000 fotografías, mapas, dibujos, descrpciones, publicaciones,... y una sección de noticias, que a nivel de toda España, centraliza todas las noticias referidas a Castillos que se producen diariamente.
A pesar del abandono generalizado de los castillos, se conservan restos muy importantes en Aragón. Construidos mayormente entre los años 1000 y 1500, hay que destacar el de Loarre, el más importante y bello castillo románico de la Península Ibérica.
El de Montearagón para la conquista de Huesca, los góticos de Mesones y Valderrobres. Torres como las de Abizanda y Luna. Los castillos cistercienses de Monzón y Sádaba. El singular y bello castillo de Peracense.
De la herencia musulmana, destacar la importancia de la Aljafería de Zaragoza y los conjuntos fortificados de Albarracín, Calatayud y Daroca. También torres y murallas, como las de Maluenda.
En el siglo XV, con la unificación de Castilla y Aragón, la mayoría de las fortificaciones de la frontera fueron destruidas.
En el siglo XVI, ante el peligro francés, se construye la magnifica ciudadela de Jaca, los recintos de Berdún y Ainsa, y torres defensivas en el Pirineo.
En el siglo XVIII, la Guerra de Sucesión, al comienzo del XIX la de la Independencia y posteriormente las Guerras Carlistas, supondrán nuevas intervenciones y modificaciones de los sistemas de defensa de algunas poblaciones aragonesas.
En pleno siglo XX y después de la Guerra Civil, un nuevo sistema defensivo se construye en todo el Pirineo, de costa a costa, “La Linea P”.